¿Y si encuentran algo? Hablemos del miedo a la mamografía

“¿Y si encuentran algo?”
Es una pregunta que escuchamos con frecuencia y que, aunque muchas veces no se dice en voz alta, puede ser la razón por la que una mujer pospone su mamografía año tras año. Para algunas pacientes es el miedo al estudio; para otras, la preocupación de recibir una llamada o tener que regresar para imágenes adicionales. Pero, sobre todo, existe el temor de recibir un diagnóstico que pueda cambiarlo todo.
Ese miedo es comprensible. Sin embargo, hay algo importante que siempre les explico a mis pacientes: no hacerse la mamografía no cambia lo que está ocurriendo en el seno. Lo que sí puede cambiar es el momento en que lo descubrimos.
La mamografía de cernimiento se recomienda anualmente a partir de los 40 años para las mujeres con riesgo promedio. Es un estudio rápido que utiliza una dosis baja de radiación y nos permite detectar cambios muy pequeños, muchas veces antes de que puedan sentirse. Ese es precisamente nuestro objetivo: adelantarnos.
¿Qué pasa si encuentran algo?
Una de las mayores preocupaciones es recibir una llamada después de la mamografía para regresar al centro de imágenes. Pero ser llamada para estudios adicionales no significa que se haya encontrado un cáncer.
En ocasiones necesitamos imágenes adicionales para evaluar mejor un área, comparar con estudios anteriores o realizar una sonomamografía. Muchas de estas evaluaciones terminan demostrando hallazgos benignos y la paciente puede regresar a su cernimiento habitual.
En otros casos podemos identificar un hallazgo que queremos vigilar por un periodo de tiempo. Y sí, algunas veces encontramos algo que requiere una biopsia. Una recomendación de biopsia tampoco significa automáticamente un diagnóstico de cáncer; significa que necesitamos obtener una muestra para saber con certeza de qué se trata.
Si finalmente se diagnostica un cáncer de seno, haberlo encontrado mediante una mamografía de cernimiento puede hacer una diferencia importante. Queremos detectar estos cánceres cuando todavía son pequeños, antes de que produzcan síntomas y cuando las opciones de tratamiento pueden ser menos extensas.
¿Y el estudio? ¿Duele?
Otra razón frecuente para posponer la mamografía es el temor a que sea dolorosa. Durante el estudio es necesario comprimir el seno por unos segundos para obtener imágenes de buena calidad utilizando la menor cantidad de radiación posible.
La experiencia puede variar de una mujer a otra. Algunas sienten presión o molestia y otras prácticamente ninguna. Lo importante es saber que la compresión dura solo unos segundos por cada imagen y el estudio completo se realiza en pocos minutos.
No espere a sentir algo
La mamografía de cernimiento está diseñada precisamente para mujeres que no tienen síntomas. No debemos esperar a sentir una masa para realizarnos el estudio.
Si aparece una masa nueva, cambios en la piel o el pezón, secreción espontánea con sangre u otro cambio nuevo en el seno, se debe buscar evaluación médica aunque la mamografía más reciente haya sido normal.
Como radióloga de seno, sé que detrás de cada mamografía hay una mujer que puede llegar con miedo, con preguntas o simplemente esperando escuchar que todo está bien. Y también sé que, cuando encontramos algo, ese momento puede sentirse abrumador.
Pero ninguna paciente tiene que recorrer ese proceso sola. Estamos para acompañarla, explicarle cada paso y asegurarnos de que reciba la evaluación y el cuidado que necesita.
No permita que el miedo a encontrar algo sea la razón para no buscarlo a tiempo. La mamografía nos da la oportunidad de adelantarnos, de encontrar un cáncer cuando todavía es pequeño y de actuar temprano.
A veces, cuidarnos también requiere valentía. Hacerse la mamografía, aun con miedo, es una forma de hacerlo.
Andrea Saldaña Méndez, MD
Breast Radiologist
Directora Centro de Imágenes de la Mujer
