Prevenir el suicidio en todas las edades

September 9, 2026
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Muchas veces el cuerpo nos avisa cuando debemos ir a un médico. Un dolor, una dificultad de hacer algo que antes nos era fácil hacer, alguna lesión en la piel o laboratorios alterados nos avisan que debemos pedir ayuda. Por lo general, a las personas se les hace relativamente fácil acudir al médico ante estas alarmas. Pero hay otro tipo de dolor que no necesariamente se ve. Ese dolor que se lleva adentro y se puede ocultar con una sonrisa forzada o hasta con el silencio. Es el dolor emocional. Desafortunadamente, el pedir ayuda puede frenarse por el prejuicio, el miedo o la vergüenza.

El 10 de septiembre es el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. En Puerto Rico, el suicidio continúa siendo una importante causa prevenible de mortalidad. Según datos estadísticos, en nuestro país ocurre un suicido cada dos días.

El pensamiento suicida no es consecuencia de una sola causa, sino el resultado de la interacción de varios factores: psiquiátricos, psicológicos, médicos, familiares y sociales. La prevención requiere, por tanto, una estrategia que vaya más allá de tratar una condición psiquiátrica. Según la Organización Mundial de la Salud, no todas las personas que mueren por suicidio tienen un trastorno mental, y muchas crisis suicidas ocurren en contexto de un sufrimiento emocional agudo. Por eso es importante no sólo enfocarse en un diagnóstico previo de condición mental, sino también en la capacidad de resolver problemas, cómo actuar ante una situación de estrés agudo o el juicio en la toma de decisiones.

El dolor emocional que conduce a un pensamiento o conducta suicida puede variar según en qué etapa del desarrollo se trate. Por ejemplo, en la niñez: cambios persistentes en el comportamiento, aislamiento o pérdida marcada de interés por actividades, cambios en el rendimiento escolar, irritabilidad, expresiones de desesperanza, inutilidad o sentirse una carga, son síntomas que nos alertan a tomar acción. También, la exposición a la violencia, abuso, maltrato, pérdidas importantes o experiencias traumáticas, son factores que pueden conducir a una conducta suicida.

En adolescentes, al igual que en niños, el bullying y ciberbullying, además de la depresión, ansiedad, uso de sustancias por mencionar algunos, son factores precipitantes. En la adultez, se destacan las condiciones psiquiátricas, enfermedades médicas graves, dolor crónico, desempleo, problemas laborales, violencia interpersonal y el consumo de sustancias.

En el adulto mayor, podemos encontrar el duelo o pérdidas acumulativas, soledad, aislamiento, cambios en el rol familiar, deterioro cognitivo o de memoria, así como trastornos psiquiátricos. En Puerto Rico, en el 2024 las tasas de muerte por suicido fueron elevadas entre los hombres de 50 años y mayores de 65 años.

El primer consejo para la persona que se encuentra con un pensamiento de autoagresión o suicida es pedir ayuda. La línea PAS de ASSMAC está disponible 24/7 y se puede llamar al 1-800-981-0023 o marcando el 988. También se puede acceder por chat en vivo y en videollamada para personas audioimpedidas. Pero ¿qué hacer cuando observamos que un familiar o conocido nos da señales de peligro? Lo primero es abrirnos en una conversación serena sin prejuicio. Preguntar por ideas suicidas no va a incitar a una persona a hacerlo; más bien, ayuda a nosotros poder ayudarlo. En casos donde la persona muestre conducta suicida y rehúse acudir a un hospital, cualquier persona que tenga conocimiento de esto puede solicitar una Ley 408 en un tribunal de guardia, para que la persona sea evaluada en un hospital psiquiátrico o cualquier sala de emergencias. El que muestre una aparente calma luego de conversar no quiere decir que está fuera de peligro. Si ha habido historial de conducta suicida o intentos previos, es aún más peligroso.

Existen mitos sobre la conducta suicida. Aquí menciono algunos.

  • Si una persona habla de suicidio, no lo hará, solo quiere llamar la atención
  • Preguntar por suicidio le puede poner en mente el que lo haga
  • El suicido es por debilidad de la persona
  • Hay que tener valor para suicidarse
  • Las personas cristianas no se suicidan
  • Los niños no piensan en suicidio
  • Eso se le pasará solo
  • El suicidio siempre es consecuencia de una condición mental

Todos estos mitos son falsos y siembre debemos pensar que pueden estar en la mente de cualquier persona.

La prevención debe ser una acción concertada de las familias, escuela, pediatras, médicos, organizaciones comunitarias, agencias gubernamentales y medios de comunicación. Debe atemperarse a cada etapa del desarrollo. Recuerda: proteger y escuchar a los niños fortalece las relaciones familiares; promover la conexión y pertenencia de los adolescentes, permitiendo identificar tempranamente trastornos psiquiátricos en los niños, adolescentes y adultos; y combatir el aislamiento de nuestros adultos mayores.

El suicido es prevenible pero la prevención requiere comenzar mucho antes de que aparezca una crisis. Preguntar, acompañar y conectar a la persona con servicios adecuados son la clave. Cada conversación que permite que una persona se sienta escuchada puede convertirse en una oportunidad de salvar vidas.

Nicolás Hernández Sanabria, MD
Psiquiatra
Presidente de la Asociación Puertorriqueña de Psiquiatras de Niños y Adolescentes
Profesor Adjunto, Departamento de Psiquiatría, Escuela de Medicina Universidad de Puerto Rico